Delito de quebrantamiento de condena

Hay situaciones en las que el problema no es el delito original, sino lo que ocurre después. Una persona que está cumpliendo una pena, que tiene suspendida la ejecución de la condena o que está sujeta a una medida provisional puede, con un solo acto, abrir un procedimiento penal completamente nuevo.

El quebrantamiento de condena no es una infracción menor que se añade al expediente: es un delito autónomo, con su propia pena y su propio juicio, que se tramita con independencia de lo que estuviera pendiente antes.

Lo que hace especialmente grave esta figura es que el margen entre cometer el quebrantamiento y que el juzgado tenga conocimiento de él suele ser muy corto. En muchos casos, la denuncia llega antes de que la persona afectada haya podido valorar lo que ha ocurrido o consultar con nadie.

Delito de quebrantamiento de medida cautelar

Qué se entiende por incumplimiento judicial

El incumplimiento judicial que da lugar a este delito puede adoptar formas muy distintas. La más conocida es el acercamiento a quien está protegido por una orden de alejamiento, pero no es la única. Incumplir una prohibición de comunicación, entrar en un domicilio del que se ha sido excluido judicialmente, o no presentarse ante el juzgado en los plazos fijados son también conductas que pueden encajar en este tipo penal.

La distinción entre si lo que se ha quebrantado es una sentencia firme o una medida cautelar provisional tiene relevancia práctica. En ambos casos existe responsabilidad penal, pero el contexto procesal es distinto y las consecuencias sobre el procedimiento principal pueden variar. Quebrantar una medida cautelar mientras se está siendo juzgado puede influir directamente en la decisión del tribunal sobre la pena a imponer o sobre si se acuerda prisión preventiva.

abogada penalista en un caso de quebrantamiento

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Las consecuencias que se acumulan

El quebrantamiento tiene un efecto multiplicador sobre la situación del investigado o condenado. Si había una suspensión de la pena en vigor, el juzgado puede revocarla y ordenar el ingreso inmediato en prisión. Si existían medidas cautelares que permitían al acusado estar en libertad durante el juicio, el quebrantamiento es motivo suficiente para que se acuerden otras más restrictivas.

La reincidencia en este tipo de conductas —aunque el quebrantamiento sea la primera vez que se produce formalmente— agrava la valoración que hace el juzgado tanto de la pena a imponer como de las medidas de control que deben aplicarse. En la práctica, un solo episodio mal gestionado puede cerrar puertas que hasta ese momento permanecían abiertas: un tercer grado, una libertad condicional, una suspensión que se estaba tramitando.

Cuando quien denuncia el quebrantamiento es la víctima

La otra cara de este delito es la de quien tiene una orden judicial a su favor y comprueba que está siendo incumplida. En ese caso, la denuncia debe presentarse con la documentación que acredite el incumplimiento: capturas, mensajes, testigos, registros de llamadas. La solidez de esa prueba determina si el procedimiento avanza con rapidez o si el juzgado necesita practicar más diligencias antes de adoptar medidas.

En este tipo de procedimientos, la forma en que se produjo el incumplimiento, la existencia de pruebas y el momento procesal en el que se encuentra la causa condicionan de manera directa el desarrollo del nuevo procedimiento penal que se ha abierto.

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