Abogada de divorcio en Valencia
Cuando una ruptura matrimonial no es de mutuo acuerdo, el tiempo que pasa entre la decisión de divorciarse y la presentación de la demanda no es tiempo neutral.
Es tiempo en el que la situación económica puede deteriorarse, en el que la convivencia en el mismo domicilio se vuelve insostenible, en el que los hijos viven en una incertidumbre que nadie ha regulado todavía. La ausencia de un marco jurídico no congela la situación: la deja evolucionar sin control, y lo que ocurre en ese periodo puede condicionar lo que el juzgado acaba resolviendo.
Presentar una demanda de divorcio contencioso no significa únicamente poner en marcha el procedimiento. También es el momento en que puede solicitarse al juzgado la adopción de medidas provisionales para regular de forma inmediata la situación familiar mientras se tramita el divorcio. Esas medidas no esperan al final del procedimiento: pueden solicitarse desde el primer escrito y el juzgado puede adoptarlas con rapidez.
Demanda de divorcio contencioso
El proceso judicial de divorcio contencioso se inicia con la demanda, a la que la otra parte debe contestar. Si hay hijos menores, el Ministerio Fiscal interviene para velar por sus intereses. El juzgado celebra una vista en la que cada parte defiende su posición sobre las medidas definitivas: la custodia hijos, el régimen de visitas, la pensión compensatoria si procede, el uso de la vivienda y la liquidación del régimen económico matrimonial.
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Lo que se pide desde el principio determina el margen final
La demanda no es un trámite que pueda presentarse sin estrategia. Lo que se solicita en ese primer escrito —y cómo se justifica— establece el marco dentro del cual el juzgado va a moverse. Un juzgado no puede conceder lo que no se ha pedido, y modificar la posición inicial una vez iniciado el procedimiento tiene sus propias limitaciones procesales.
La separación matrimonial previa al divorcio es una opción que en algunos casos puede ser más conveniente según las circunstancias concretas, pero no siempre. Decidir qué figura activar y cuándo requiere valorar la situación específica: si hay bienes que liquidar, si existe pensión compensatoria que reclamar, si la urgencia de las medidas provisionales aconseja ir directamente al divorcio.
Cuando el otro cónyuge no quiere divorciarse
Que la otra parte no quiera iniciar el procedimiento no impide el divorcio. En España, basta con que uno de los cónyuges lo solicite para que el procedimiento avance, sin necesidad de alegar causa ni de contar con el consentimiento del otro. Lo que sí cambia es el desarrollo del procedimiento: sin acuerdo, cada cuestión —la custodia hijos, la vivienda, las pensiones— se convierte en un punto de controversia que el juzgado debe resolver.
Como abogada especialista en divorcios y abogado para divorcio contencioso, Blanca Giner aborda estos procedimientos prestando especial atención a lo que ocurre antes de la sentencia tanto como a la propia resolución judicial. Las medidas provisionales, la posición inicial en la demanda y el desarrollo de la prueba durante la vista son fases que pueden condicionar el resultado del procedimiento y la organización familiar durante todo ese tiempo.
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